ZIMA VIAJES

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SAFARIS A PIE EN SUDAFRICA

Escrito por zimaviajes 13-05-2011 en General. Comentarios (1)

 

Debido a su excelente variedad de parques nacionales y reservas privadas, Sudáfrica ofrece numerosas opciones para realizar emocionantes safaris a pie y disfrutar de sus bellos paisajes y su gran diversidad de vida salvaje.

De esta forma, en el Parque Nacional Kruger se organizan safaris a pie guiados por experimentados rangers con un amplio conocimiento de la fauna salvaje, la observación de aves así como la vegetación autóctona. El alojamiento durante el safari se realiza en tiendas de campaña con dos camas, un baño y un par de duchas. El staff del campamento cocina y limpia mientras nuestro guía nos acompaña a disfrutar de sensaciones “al límite” al aproximarnos y contemplar de cerca los 5 grandes.

 

 

Igualmente, en la reserva privada de Ngala pueden llevarse a cabo emocionantes safaris a pie en un área cuya extensión abarca las 14.780 hectáreas. Como en el Parque Kruger, la seguridad de los clientes constituye su máxima prioridad, de ahí la intensiva y especializada instrucción a la que se someten todos sus rangers. El safari comienza con una explicación del ranger en la que se nos detalla cómo hemos de comportarnos y reaccionar al acercarnos a cada animal, puesto que muchos de ellos son avistados con bastante facilidad. Cada safari se realiza por una pista o ruta diferente, de forma que pueda disfrutarse de cada uno de los ecosistemas y hábitat que se localizan en el interior de la reserva. Finalmente, la experiencia de contemplar la puesta de sol desde el campamento en plena savanah es indescriptible y difícil de olvidar.

 

 

La reserva privada de Shamwari, en la provincia del cabo este realiza a diario este tipo de actividades con un alojamiento de lujo. Esta reserva ofrece a sus visitantes la oportunidad de ver de cerca los 5 grandes, incluyendo el imponente leopardo y los licaones o perros salvajes, así como observar y entender los patrones de comportamiento de los mamíferos y aves que habitan en ella experimentando de primera mano la magia de la África más salvaje. 

 

Uno de los alojamientos de la reserva de Sabi Sands, concretamente Savannah Private Game Lodge, organiza safaris a pie diarios y opcionales con el fin de que los viajeros puedan experimentar la belleza y la fascinación de la flora y la fauna de África, y que finalizan con cenas alrededor del fuego de la boma y una buena copa de vino para narrar las experiencias que cada safari deja en el corazón del viajero.

 


 

Finalmente, la reserva privada de Sanbona ofrece también esta aventura a pie mientras descubrimos el espíritu salvaje que se encierra en las tierras del Parque Little Karoo. Acompañados en todo momento por rangers especializados, se realizan al amanecer y van desde suaves paseos contemplando la impresionante belleza de la fauna y flora autóctonas a rutas de dificultad elevada en busca de paisajes más abruptos y salvajes. Tras el safari somos agasajados con un delicioso y completo desayuno para reponer fuerzas y degustar la felicidad que nos envuelve tras conseguir nuestro desafío.

 


Poder disfrutar de caminar con sigilo a través de la espesa vegetación africana en busca de uno de los majestuosos "5 grandes", es una experiencia como ninguna otra. Sentir como nos cuesta mantener la respiración al acercarnos y contemplarlos a escasos metros, clavar nuestra mirada y ser observados fijamente por éstos mientras se dispara la adrenalina, es algo difícil de explicar pero que siempre perdurará en nuestra memoria. Es lo que tiene África y la hace distinta.

 

De cualquier manera, muchos de los parques nacionales del país, como Kruger o Addo, pueden ser visitados con nuestro propio vehículo. Conducir por ellos dentro de las pistas y áreas establecidas es muy seguro siempre que respetemos las normas internas de comportamiento dentro del parque, por lo que podeis alquilar un vehículo y disfrutar de la explosion de vida animal y paisajes espectaculares que ofrece Sudáfrica. Para ello, os recomendamos la agencia Alquiler de Coches Sudáfrica, con larga experiencia y profesionalidad en el país africano que gestiona nuestra amiga Cecilia:

 

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UN SAFARI EN GLOBO POR LA RESERVA NACIONAL DE PILANESBERG

Escrito por zimaviajes 19-04-2011 en General. Comentarios (0)

 

Apenas a dos horas de Johannesburgo en la provincia Noroeste de Sudáfrica y en una zona libre de malaria se encuentra la Reserva Nacional de Pilanesberg, ubicada dentro del cráter de un volcán extinguido hace millones de años y con una extensión de más de 55.000 hectáreas. Tiene además la peculiaridad paisajística de albergar un gran lago central, junto al que se abren verdes praderas, valles, bosques y numerosos matorrales, lo que permite al viajero la posibilidad de poder avistar fácilmente los 5 grandes de África junto a otras muchas especies de mamíferos y aves. 

 

 

Debido a su geografía y la disposición del cráter, con anillos que se concentran en forma de pequeñas colinas, la reserva encierra una flora y fauna realmente sorprendente, resultando necesarios al menos dos días para poder recorrer parte de los 572 km cuadrados que abarca la misma.

 

  

La accesibilidad es una palabra clave que define a esta reserva, al existir más de 200 km de carreteras en perfecto estado para realizar los safaris diarios tanto al amanecer como al atardecer con guías profesionales dentro de la misma.

 

 

Pero sin duda, es la oportunidad de realizar un auténtico safari en globo a través de la reserva lo que convierte a Pilanesberg en un enclave mágico. La experiencia dura aproximadamente unas 4 horas y consiste en un paseo en globo al amanecer por el interior de la reserva (1 h. de duración), unas copas de vino / champagne tras el aterrizaje, para a continuación emprender un apasionante safari en land rover hasta el lodge principal donde degustar un rico y suculento desayuno británico. Finalmente, se hace entrega a cada participante de un certificado de primer vuelo firmado por nuestro piloto. El precio por persona sería de 270 a 350 euros, según el tamaño del grupo.

 

 

Finalmente, una amplia variedad de alojamiento, a la que cabe sumar su cercanía, apenas 15 kilómetros, con la Ciudad del Sol o Sun City, complejo hotelero que evoca la antigua Ciudad Perdida y lugar ideal para complementar el safari y realizar una excursión, convierte a esta reserva en una de las más auténticas y visitadas de toda Sudáfrica.

 

REMONTANDO EL RIO KARIEGA PARA ALCANZAR LA RESERVA DE SIBUYA

Escrito por zimaviajes 14-04-2011 en General. Comentarios (0)

 

Muy cerca del pueblo costero de Kenton-on-Sea en la provincia del Cabo Este se encuentra la Reserva Privada de Sibuya, que se caracteriza por tener más río navegable que cualquier otra reserva en Sudáfrica, lo que permite que sea extremadamente rica en cuanto a especies de aves, más de 400, y sea posible avistar nutrias así como los famosos Big Five junto a muchas otras especies de mamíferos.

 

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De esta manera, nuestro safarí comenzaba entorno a las 12:00 en las afueras del pueblo de Kenton-on-Sea donde se halla la recepción de la reserva y el punto de bienvenida para los visitantes a la misma. Tras una breve explicación, iniciábamos nuestro crucero a través del río Kariega en una lancha rápida que nos iba a conducir hasta el River Lodge, punto de partida de nuestro safari por Sibuya.

 

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Aunque no tuvimos la suerte, nos comentó nuestro guía que, en ocasiones, es posible avistar algunas tortugas y delfines (e incluso ballenas) junto a la desembocadura del río apenas iniciado el trayecto, que iba a durar entorno a media hora hasta alcanzar el campamento principal.

 

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El paisaje era realmente espectacular, formado principalmente por bosques que llegaban hasta escasos centímetros del agua condensando una gran vegetación junto al río que favorecía el avistamiento de muchas especies de aves.

 

 

Una vez llegados al River Lodge, y puesto que nos aguardaba un safari de más de 3 horas, decidimos comer y fuimos agasajados con un excelente buffet a la orilla del río acompañado por un excelente vino sudafricano que permitió pudiéramos retomar fuerzas para lo que iba a venir después.

 

Antes de partir en el land rover, tuvieron la amabilidad de podernos enseñar una de las 4 habitaciones junto al río para que entendiéramos que el lujo no está reñido con preservar y conservar la naturaleza.

 

 

A través de estrechas pistas empezó nuestro safari por la reserva para comenzar observando numerosas manadas de cebras e impalas con sus crías junto al camino.

 

 

La belleza escénica de la reserva se debe principalmente a la sucesión de paisajes que se alternan mientras realizas el safari, así vastas planicies formadas por savanah se sucedían con bosques desde los cuales observar las impresionantes vistas de los meandros que forma el río Kariega.

 

 

Uno de los mejores momentos del safari llegó cuando, tras aproximarnos a una charca, pudimos contemplar más de 14 búfalos descansando en sus orillas. Un momento de cierta tensión tuvo lugar cuando el macho de la manada, se levantó y avanzó firme hasta situarse a escasos 5 metros de nuestro vehículo, ladeando la cabeza y dando señales de que nuestra presencia empezaba a molestarle, momento en que nuestro guía aprovechó para continuar nuestra aventura.

 

 

Después de proseguir por sendas contemplando grandes grupos de impalas, llegamos a la zona donde se hallaban los leones. Es interesante apuntar que debido al tamaño de la reserva, entorno a unas 2.000 hectáreas, están obligados a alimentarles, al contrario que sucede en el resto de reservas, donde cazan libremente y tienen suficiente espacio para ello, de modo que uno tiene una sensación extraña de que no se encuentran en su hábitat natural. De cualquier manera, verles avanzar hacia nuestro vehículo, obligó a nuestro guía a intimidarles con el encendido del motor pues las crías se aproximaron a escasos metros.

 

 

Una manada de jirafas degustaba las frescas hojas altas de las acacias, mientras grupos de cebras se alejaban rápidamente al observar acercarse nuestro vehículo. Tras girar por unos arbustos, una pareja de rinocerontes con su cría que descansaban junto a una charca nos permitieron obtener unas fabulosas fotografías para el recuerdo.

 

 

Pero, qué duda cabe que África es especial y la experiencia de un safari debe ser entendida como una auténtica aventura donde todo puede suceder, así que tras avistar a una manada formada por 6 elefantes caminar por una pista para alcanzar un llano, observamos que uno de los machos se giraba y daba algunos pasos para desaparecer en la maleza y la densa vegetación. Segundos después, aparecía y caminaba tranquilo a unos 50 metros del vehículo momento que entendí era oportuno para sacar una foto panorámica del ejemplar. Por entonces y para facilitar la instantánea, nuestro guía había posicionado el vehículo en dirección contraria y con el motor en marcha. En un abrir y cerrar de ojos, el animal arrancó contra el land rover, debiendo acelerar nuestro ranger al máximo. Pudimos escuchar la estampida y sus tremendas pisadas en nuestra nuca pensando que iba a darnos caza !!! Que experiencia sentir al elefante a escasos centímetros del vehículo agitar su trompa y tratar de clavar sus colmillos en la zona trasera del vehículo !!!

 

 

Luego, más tranquilos nos contó nuestro guía que se hallaba en periodo de celo y que durante este tiempo, se muestran más impredecibles y son más peligrosos. Con estas palabras, reconocía que le infundían más respeto los elefantes que los temidos leones.

 

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En fin, con el susto todavía en el cuerpo, regresamos al campamento para coger la lancha rápida y poder regresar a Kenton-on-Sea con todos los recuerdos del safari que iban a perdurar para siempre en nuestra memoria.

 

UN SAFARI NOCTURNO POR LA RESERVA DE PUMBA

Escrito por zimaviajes 09-04-2011 en General. Comentarios (0)

 

Nuestro safari por la reserva de Pumba (Sudáfrica) comenzaba a las 4 de la tarde con unos zumos y refrescos de bienvenida y una breve explicación sobre la reserva en el salón del lodge.

 

  

Poco después, ya a bordo de nuestro land rover abierto, y tras acceder a la reserva y recorrer algunos kilómetros de pistas de tierra y abundante vegetación, pudimos contemplar a escasos metros de distancia un enorme búfalo pastar tranquilamente ajeno a nuestro vehículo y a los murmullos de admiración y fotos que aprovechamos para sacar.

 

La buena climatología nos favorecía esta vez desde el principio del safari y pronto pudimos avistar también varios grupos de ñus y cebras.

 

 

Transcurrida media hora aproximadamente las estrechas sendas dieron paso a una gran llanura de extraordinaria belleza. Nos adentrábamos en el territorio de los grandes felinos y comenzaban las emociones fuertes !!!

 

 

No tardamos mucho tiempo en avistar una manada formada por 2 leones y 7 leonas que descansaban apaciblemente sobre la savanah y se cobijaban del calor tras unos arbustos. Al aproximarse nuestro vehículo, varias crías se incorporaron y comenzaron a acercarse con actitud desafiante y emitiendo leves rugidos de cierto malestar por nuestra presencia. Nuestro guía, observando que se encontraban apenas a unos metros se mostró agil al arrancar el motor del coche y enfrentárlo a los felinos para disuadirles de su avance. Hay que vivir el momento para poder describir la sensación de tener tan cerca a estos depredadores y no dejarse llevar por ataques de pánico !!!

 

 

 

El safari estaba resultando ciertamente gratificante pues estaba resultando muy fácil poder observar cada especie pues se localizaban bastante cerca de las pistas que seguía nuestro ranger. Así, pudimos cruzarnos con un denso grupo de impalas que brincaban animosos por la pradera, así como varias jirafas pasar elegantemente por delante nuestro.

 

Cuando descendíamos por una pendiente pronunciada, pudimos divisar en la lejanía una enorme mancha gris en medio del camino que obstaculizaba nuestro avance. Se trataba de un enorme rinoceronte que bebía junto a una charca al lado de la pista. Con parsimonia y tranquilidad, fue apartándose paulatinamente mientras observábamos impresionados su imponente presencia apenas a 2 metros del land rover !!!

 

 

 

 

Cuando nos aproximábamos al Water Lodge, uno de los alojamientos más exclusivos y con mayor encanto de la reserva por hallarse junto a un bonito lago, avistamos a un nutrido grupo de elefantes jugar y alimentarse entorno a varias charchas cercanas.

 

 

 

Eran alrededor de las 6:30 cuando fuimos sorprendidos gratamente por una deliciosa cena africana alrededor del fuego de la boma. Excelente la carne asada que nos sirvieron y muy sabroso el vino tinto local que la acompañó.

 

 

Pero el momento ansiado y que nos habia conducido a esta reserva estaba todavía por llegar: un safari nocturno para observar a los leones y leonas cazar !!! Así, con la noche ya cerrada y una ligera brisa fresca que azotaba nuestro rostro al arrancar el vehículo nos dispusimos a vivir una de nuestras experiencias más increibles que nos brindó el contintente africano. Apenas habían transcurrido unos veinte minutos y de habernos cruzado con algún antílope y jabalí desorientado, los faros potentes del vehículo divisaron en medio del camino a una leona sentada que observaba con atención la silueta que se le aproximaba. Al momento, dos leonas aparecieron de la espesura de la noche para unirse y cerrarnos definitivamente el paso.

 

 

Tras varios flashes con los faros para disuadirlas, se incorporó la leona que estaba sentada y se unió a las otras dos tratando de acercarse de forma intimidatoria al vehículo, una rápida maniobra de nuestro ranger con el foco que mantenía en su mano derecha les hizo retroceder y alejarse en la oscuridad de la noche.

 

Sin embargo, el momento de mayor tensión tuvo lugar cuando, ya a las puertas de la reserva que dan acceso al otro lado, el guía se tuvo que bajar del coche para abrir las puertas de misma y un servidor, sin dudarlo dos veces, se puso a hacer ráfagas de luz con el potente foco para asustar a los leones y leonas que aguardaban escondidos en las sombras dispuestos a atacar al menor atisbo. Increíble momento el poder ser parte de la acción y a fin de ahuyentar a los leones !!!

 

 

Con el susto todavía en el cuerpo y la adrenalina en máximos, finalmente alcanzábamos el punto de salida de la reserva con la sensación de haber vivido una experiencia verdaderamente única y difícil de relatar.

UN DIA DE SAFARI EN LA RESERVA DE AMAKHALA

Escrito por zimaviajes 09-04-2011 en General. Comentarios (0)

 

Situada en la región libre de malaria de la provincia del Cabo Este de Sudáfrica se encuentra la reserva privada de Amakhala, a escasos 40 minutos en coche al noreste del aeropuerto nacional de Port Elisabeth y muy cerca del Parque Nacional de Elefantes de Addo.

 

 

La reserva de Amakhala se creó en 1999 como un proyecto conjunto de conservación cuya iniciativa pretendía facilitar la reintroducción de los animales en el área donde tiempo atrás habían habitado en libertad y contribuir así al mantenimiento y enriquecimiento de nuestro patrimonio natural. De esta forma, la tierra que había sido empleada para la cría de ovejas y ganado vacuno hasta finales de siglo, pasó a utilizarse para reestablecer las especies originales de flora y fauna de dicha área y devolver así a la naturaleza, albergando en la actualidad cinco de los siete principales ecosistemas africanos.

  

En la actualidad, los seis lodges que se hallan en la reserva son dirigidos y propiedad de los descendientes de las familias originarias que llegaron a esta región con los emplazamientos británicos de 1820. Ofrecen varios tipos de alojamiento, desde mansiones coloniales a lujosos lodges, e incluyen la posibilidad de realizar diariamente para los clientes que se alojan en ellos, un safari al amanecer y otro por la tarde, así como un día de safari para los visitantes a la reserva.

 

 

 

A las 11h.30 llegamos a Reed Valley Inn, uno de los alojamientos que se localizan justo a las puertas de entrada de la reserva y punto de partida para el safari diurno por la misma. Allí conocimos al propietario, que amablemente nos ofreció unas bebidas de bienvenida y nos enseñó el interior de la mansión al tiempo que permitía que realizaramos algunas bonitas fotos. Con ciertas semejanzas con la famosa casa de Karen Blixen que se encuentra en las afueras de Nairobi, nos indicó que fue construida en 1806, habiendo tratado en su restauración de conservar en todo momento los ambientes y mobiliarios de aquela época victoriana.

 

Minutos más tarde comenzaba nuestro safari. La primera sorpresa, tras observar el vehículo 4 x 4 abierto que nos aguardaba fue que ... estabamos solos !!! Un safari privado y en exclusiva con chofer prometía (y no defraudó) experiencias increibles.

 

El día había amanecido un poco gris y lluvioso, con una ligera brisa fresca que hizo que tuvieramos que pedir unos ponchos y mantas para las rodillas. Al principio resultó complicado avistar algún animal, pese a los grandes esfuerzos de nuestro guía con sus prismáticos por conseguirlo. Pasada media hora, el tiempo comenzó a mejorar, luchando el sol por abrirse camino entre las nubes parecía que ibamos a tener suerte. Así, detrás de una densa vegetación y a unos 50 metros de distancia, pudimos contemplar de pronto 2 rinocerontes que disfrutaban de la tranquilidad del momento. Unos metros más allá, varias jirafas comían elegantemente de las ramas altas de unas acacias.

 

 

Al llegar a una gran planicie y dejar atrás las pistas y la vegetación frondosa, la magia del continente africano se hizo palpable al contemplar una manada de cebras y búfalos pastar en la sabanah tranquilamente. Pequeñas crías de cebras corrían junto a sus madres alegres ajenas al peligro de que algún depredador pudiera estar acechando, mientras que los bufalos macho más jóvenes se mantenían a una distancia prudencial del macho dominante y jefe de la manada.

 

 

 

 

Tras observar en la lejanía algunos impalas, elands y kudus, nuestro guía hubo de esforzarse por localizar a los elefantes pues se hallaban en una zona muy densa de vegetación que hacía muy difícil su avistamiento. Tras varios intentos subiendo y bajando colinas frondosas y de seguir pistas con ramas en el suelo y señales obvias de que habían transitado por allí anteriormente, fuimos afortunados y divisamos en la lejanía 3 ejemplares jugar animosamente entre ellos.

 

Los distintos paisajes que componían la reserva se iban sucediendo y, tras acercarnos al mirador del valle del río Bushman, desde donde se observa toda la llanura que es bordeada por el río y los animales pastar en ella, nuestro guía nos sorprendió sacando una mesa y una bandeja de auténtica comida africana que hizo nuestras delicias. Poder observar el paisaje del valle con el sonido de los guepardos en la distancia mientras degustaba una taza de café tras haber disfrutado de la comida es y será uno de mis mejores momentos en Africa y una experiencia que espero me acompañe siempre. Creo que en este viaje hay varios momentos difíciles de explicar con palabras y que sólo pueden ser expresados si uno ha estado alli presenciando y sintiendo el momento, éste fue uno de ellos y el que ibamos a vivir momentos momentos más tarde también lo sería.

 

 

 

Tras acceder a la zona de la reserva donde se hallaban los leones, nuestro guía nos informó que había recibido el aviso por radio que un león y una leona se acercaban a donde nos encontrábamos y que debíamos permanecer en el más absoluto silencio sin hacer movimientos bruscos dentro del vehículo. No había terminado de finalizar su frase cuando un fuerte rugido nos alertó de que se hallaban verdaderamente cerca. Es en ese momento cuando te das cuenta de lo auténtico de la aventura africana y de realizar un safari en un vehículo abierto. Te sientes vulnerable, desconoces por donde van a aparecer y a cada rugido va subiendo la tensión. Finalmente, tras apagar el motor y dejar que el vehículo se deslizase suavemente por una pendiente y vegetación a los lados, llegamos a un claro donde pudimos verlos: la leona a la izquierda tumbada sobre un promontorio y a unos 20 metros del land rover, mientras el león estaba a la derecha a unos 30 metros sobre la maleza observando fijamente el vehículo. Un nuevo rugido de la leona y el león abriendo sus fauces mientras se levantaba y se dirigía hacia el vehículo para detenerse a escasos 10 metros es otra de esas experiencias que todavía ahora me resulta increíble de relatar. Qué momentazo para el recuerdo !!!

 

 

Tras proseguir por pistas y sendas en medio de la sabanah de la reserva, finalizaba así el safari por Amakhala que nos dejaba recuerdos y sensaciones que sin duda perdurarán toda nuestra vida.