ZIMA VIAJES

sudafrica

UN DIA DE SAFARI EN LA RESERVA DE AMAKHALA

Escrito por zimaviajes 09-04-2011 en General. Comentarios (0)

 

Situada en la región libre de malaria de la provincia del Cabo Este de Sudáfrica se encuentra la reserva privada de Amakhala, a escasos 40 minutos en coche al noreste del aeropuerto nacional de Port Elisabeth y muy cerca del Parque Nacional de Elefantes de Addo.

 

 

La reserva de Amakhala se creó en 1999 como un proyecto conjunto de conservación cuya iniciativa pretendía facilitar la reintroducción de los animales en el área donde tiempo atrás habían habitado en libertad y contribuir así al mantenimiento y enriquecimiento de nuestro patrimonio natural. De esta forma, la tierra que había sido empleada para la cría de ovejas y ganado vacuno hasta finales de siglo, pasó a utilizarse para reestablecer las especies originales de flora y fauna de dicha área y devolver así a la naturaleza, albergando en la actualidad cinco de los siete principales ecosistemas africanos.

  

En la actualidad, los seis lodges que se hallan en la reserva son dirigidos y propiedad de los descendientes de las familias originarias que llegaron a esta región con los emplazamientos británicos de 1820. Ofrecen varios tipos de alojamiento, desde mansiones coloniales a lujosos lodges, e incluyen la posibilidad de realizar diariamente para los clientes que se alojan en ellos, un safari al amanecer y otro por la tarde, así como un día de safari para los visitantes a la reserva.

 

 

 

A las 11h.30 llegamos a Reed Valley Inn, uno de los alojamientos que se localizan justo a las puertas de entrada de la reserva y punto de partida para el safari diurno por la misma. Allí conocimos al propietario, que amablemente nos ofreció unas bebidas de bienvenida y nos enseñó el interior de la mansión al tiempo que permitía que realizaramos algunas bonitas fotos. Con ciertas semejanzas con la famosa casa de Karen Blixen que se encuentra en las afueras de Nairobi, nos indicó que fue construida en 1806, habiendo tratado en su restauración de conservar en todo momento los ambientes y mobiliarios de aquela época victoriana.

 

Minutos más tarde comenzaba nuestro safari. La primera sorpresa, tras observar el vehículo 4 x 4 abierto que nos aguardaba fue que ... estabamos solos !!! Un safari privado y en exclusiva con chofer prometía (y no defraudó) experiencias increibles.

 

El día había amanecido un poco gris y lluvioso, con una ligera brisa fresca que hizo que tuvieramos que pedir unos ponchos y mantas para las rodillas. Al principio resultó complicado avistar algún animal, pese a los grandes esfuerzos de nuestro guía con sus prismáticos por conseguirlo. Pasada media hora, el tiempo comenzó a mejorar, luchando el sol por abrirse camino entre las nubes parecía que ibamos a tener suerte. Así, detrás de una densa vegetación y a unos 50 metros de distancia, pudimos contemplar de pronto 2 rinocerontes que disfrutaban de la tranquilidad del momento. Unos metros más allá, varias jirafas comían elegantemente de las ramas altas de unas acacias.

 

 

Al llegar a una gran planicie y dejar atrás las pistas y la vegetación frondosa, la magia del continente africano se hizo palpable al contemplar una manada de cebras y búfalos pastar en la sabanah tranquilamente. Pequeñas crías de cebras corrían junto a sus madres alegres ajenas al peligro de que algún depredador pudiera estar acechando, mientras que los bufalos macho más jóvenes se mantenían a una distancia prudencial del macho dominante y jefe de la manada.

 

 

 

 

Tras observar en la lejanía algunos impalas, elands y kudus, nuestro guía hubo de esforzarse por localizar a los elefantes pues se hallaban en una zona muy densa de vegetación que hacía muy difícil su avistamiento. Tras varios intentos subiendo y bajando colinas frondosas y de seguir pistas con ramas en el suelo y señales obvias de que habían transitado por allí anteriormente, fuimos afortunados y divisamos en la lejanía 3 ejemplares jugar animosamente entre ellos.

 

Los distintos paisajes que componían la reserva se iban sucediendo y, tras acercarnos al mirador del valle del río Bushman, desde donde se observa toda la llanura que es bordeada por el río y los animales pastar en ella, nuestro guía nos sorprendió sacando una mesa y una bandeja de auténtica comida africana que hizo nuestras delicias. Poder observar el paisaje del valle con el sonido de los guepardos en la distancia mientras degustaba una taza de café tras haber disfrutado de la comida es y será uno de mis mejores momentos en Africa y una experiencia que espero me acompañe siempre. Creo que en este viaje hay varios momentos difíciles de explicar con palabras y que sólo pueden ser expresados si uno ha estado alli presenciando y sintiendo el momento, éste fue uno de ellos y el que ibamos a vivir momentos momentos más tarde también lo sería.

 

 

 

Tras acceder a la zona de la reserva donde se hallaban los leones, nuestro guía nos informó que había recibido el aviso por radio que un león y una leona se acercaban a donde nos encontrábamos y que debíamos permanecer en el más absoluto silencio sin hacer movimientos bruscos dentro del vehículo. No había terminado de finalizar su frase cuando un fuerte rugido nos alertó de que se hallaban verdaderamente cerca. Es en ese momento cuando te das cuenta de lo auténtico de la aventura africana y de realizar un safari en un vehículo abierto. Te sientes vulnerable, desconoces por donde van a aparecer y a cada rugido va subiendo la tensión. Finalmente, tras apagar el motor y dejar que el vehículo se deslizase suavemente por una pendiente y vegetación a los lados, llegamos a un claro donde pudimos verlos: la leona a la izquierda tumbada sobre un promontorio y a unos 20 metros del land rover, mientras el león estaba a la derecha a unos 30 metros sobre la maleza observando fijamente el vehículo. Un nuevo rugido de la leona y el león abriendo sus fauces mientras se levantaba y se dirigía hacia el vehículo para detenerse a escasos 10 metros es otra de esas experiencias que todavía ahora me resulta increíble de relatar. Qué momentazo para el recuerdo !!!

 

 

Tras proseguir por pistas y sendas en medio de la sabanah de la reserva, finalizaba así el safari por Amakhala que nos dejaba recuerdos y sensaciones que sin duda perdurarán toda nuestra vida. 

SAFARI EN LAS RESERVAS PRIVADAS CABO ESTE

Escrito por zimaviajes 09-04-2011 en General. Comentarios (0)

 

Hoy queremos presentaros cuatro reservas privadas localizadas en la provincia sudafricana del Cabo Este muy cerca de la ciudad costera de Port Elisabeth y próximas al Parque Nacional de Elefantes de Addo y a la Ruta Jardín. Estamos hablando de las reservas de Amakhala, Pumba, Sibuya y Kariega.

 

 

Cubriendo cada una un área que abarca de las 7.500 hectáreas (Amakhala, la reserva de mayor tamaño) a las 2.000 hectáreas (Sibuya, la más pequeña), todas incluyen 5 de los 7 principales ecosistemas de Africa. Lo que quiere decir que existe una innegable diversidad de plantas y animales para poder disfrutar y que convierten a la región en una zona paisajísticamente muy bella para realizar un safari fotográfico.

 

 

Dicha vegetación se caracteriza por una mezcla de los arbustos del valle de Cabo Este, un tipo de cobertura vegetal densa que resulta especialmente popular entre los elefantes, junto con amplias planicies de savanah y acacias. Vastas llanuras confieren a los visitantes la codiciada oportunidad de observar manadas de antílopes, cebras, jirafas, ñus y búfalos, así como leones, rinocerontes y leopardos.

 

 

De esta forma, además de los famosos 5 grandes, cada reserva alberga aproximadamente 40 especies más de mamíferos y cientos de especies de pájaros.

 

 

Por otra parte, el hecho de que el área sea libre de malaria y su amplia variedad de alojamientos, hace que resulte un destino a considerar si deseas disfrutar de la auténtica experiencia de un safari fotográfico en Africa.

 

Os iremos detallando información sobre cada reserva en próximos artículos.